¿Cuáles son los siete motivos principales para que una persona (o empresa) necesite los servicios de un abogado? Hace poco, en una reposición de tantas de series en uno de los nuevos canales de TDT dos abogados charlaban sobre esta curiosa pregunta. El tono de la ficción era más bien paródico, pero lo cierto es que podría establecerse un nivel de ranking para responderla. Según el bufete Agarte Abogados, que opera desde la ciudad de Sevilla y que recibe hoy nuestra mirada, la solución a esta pregunta son siete pequeñas respuestas. Siete patas, o pilares de la abogacía, en los que centran su labor y su investigación diaria. A saber, los siguientes: negligencias médicas,  problemas y conflictos con el ruido, accidentes de tráfico y derivados, cobro de impagos, tramitación de herencias y testamentos, derecho civil y mercantil y, por último, problemas relacionados con el valor de la cláusula suelo. En estas siete ramas de la profesión se podría resolver, de forma algo reduccionista, pero efectiva, la profesión y el día a día de un abogado.

Sin embargo, ¿qué es lo que recoge cada una de estas subfamilias de la abogacía? Algunas, evidentemente están muy claras, pero otras todavía son una incógnita para los que, en su infinita suerte, no han necesitado los servicios de un profesional para solucionar cualquier problema relacionado. Porque, sí, esto ocurre siempre: nadie está deseando contratar un abogado. Es lógico. Cuando ellos hacen aparición es porque existe algo o que no podemos solucionar por nosotros mismos o que directamente nos supera y nos rebasa por completo.

Lo primero que uno tiene que tener en cuenta a la hora de solicitar los servicios de un profesional es, precisamente, eso: la profesionalidad y la certificación de que nos encontramos ante un experto, cualificado y experimentado en el terreno. Hace unas semanas se descubría el entramado que un falso abogado tenía montado para estafar a sus “clientes” en torno a la resolución de los accidentes de tráfico. A través de partes ficticios y todo un mecanismo de la mentira, el falso abogado engañaba a los clientes y cobraba el dinero de las aseguradoras. Este es solo un ejemplo de algo que, por desgracia, no es tan circunstancial en un país acostumbrado desde tiempos inmemoriales a la picaresca y a la estafa como forma de convivir con la rutina.

Es uno de tantos ejemplos, pero ayuda a pensar con la cabeza fría y a tratar de comprobar que los servicios que solicitamos son de calidad. No hay que delegar nuestro bienestar en cualquier mano. Tanto si se trata de un caso de accidente de tráfico como si lo es por una negligencia médica, la garantía ha de ser real y completa. En el primer caso, es importante dado que el tema de la negligencia médica es extremadamente delicado y desagradable para el cliente que tiene el contencioso, generalmente con algún tipo de perjuicio de salud (suya o de algún familiar) por la mala praxis de un médico o de un grupo sanitario. En el caso de Agarte, para demostrar la implicación del bufete en el caso, la entidad se compromete a solo cobrar sus honorarios en caso de concluir el caso con el fallo favorable en la sentencia. Estos pequeños detalles pueden suponer la garantía de que nos encontramos ante una empresa legal y de calidad. No ocurre solo en el ámbito de lo sanitario. También en el sector de los accidentes de tráfico y en el de las herencias, este grupo de profesionales solo cobra en caso de victoria y caso ganado.

La proliferación de empresas gracias a internet ha supuesto que también crezcan las trampas y que cada día existan más impostores que tratan de beneficiarse de los vacíos legales o, directamente, de la ingenuidad y la buena predisposición de las personas para estafarles. Ahora, más que nunca, aunque esto ha tenido que ser una constante vital desde siempre, el cliente debe permanecer con los ojos muy abiertos en cualquier transacción. Por este motivo, además de por premiar la buena labor de algunas firmas y entidades, en este espacio web tratamos de dar visibilidad a aquellas empresas que consideramos lo merecen. Para ayudar al cliente a elegir y para mejorar el entorno comercial.

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