Contar con una buena asesoría es crucial para un autónomo.

Asesoría fiscal

Una de las primeras cosas que hace una persona que decide emprender un negocio como autónomo es buscar una asesoría fiscal y laboral. El asesor acompañará al autónomo en toda su andadura profesional. Desde la constitución del negocio hasta que, por lo que sea, cambio de rumbo profesional, jubilación, decida bajar las persianas. Debe ser un profesional de su entera confianza.

Yo soy autónomo. Lo he sido durante varios momentos de mi vida laboral. Y tengo que decir que si hay un servicio del que no puedo prescindir es el de la asesoría.

La vida del autónomo en España en estos momentos es complicada. Debes tener cintura y saber adaptarte a las circunstancias. Algunos profesionales hemos dejado de tener nuestra propia oficina y hemos pasado a trabajar en casa o en un coworking, para ahorrar gastos. En muchas de las herramientas que utilizamos en el trabajo diario, nos suscribimos a membresías online que pagamos cuando necesitamos, y que no exigen de nosotros un compromiso de permanencia. Pero siempre necesitamos a alguien a nuestro lado que nos ayude a llevar los asuntos fiscales y legales, para poder centrarnos enteramente en nuestra actividad. Que no es sencilla.

Antonio, que es un conocido, un profesor de universidad, que paralelamente lleva un negocio de alquiler de locales comerciales, me ha dicho en más de una ocasión que llevar la fiscalidad de un autónomo no es complicado. Él lleva la suya. Pero cuando un negocio, o un emprendimiento, es tu principal fuente de ingresos, no puedes permitirte el lujo de perder el tiempo gestionando los pagos a Hacienda y a la Seguridad Social. Te faltan horas al cabo del día para captar clientes y para sacar adelante los encargos con los que te has comprometido. Para la inmensa mayoría de los autónomos, delegar estas tareas burocráticas en profesionales que conocen el medio es fundamental para poder centrarse en su trabajo. En prestar un buen servicio a sus clientes. Que al final es lo que paga el dinero que llevan a casa a fin de mes.

Estas son las cosas que una asesoría puede hacer por un autónomo.

Gestiones para poder empezar a trabajar.

La relación del profesional con la asesoría comienza antes de empezar a trabajar. Antes de que levantes una persiana de un local a pie de calle o de que te anuncies por internet o por redes sociales, indicando que prestas servicios por cuenta propia.

Lo necesitas porque si no trabajas en negro y te arriesgas a que te caiga una multa que te paralice de golpe cuando estás empezando. Cuando aún tu actividad no genera ingresos estables.

Tú estás centrado en dejarlo todo listo para empezar a trabajar. Meterte en trámites que no controlas bien y donde andas un poco perdido te despista de tu objetivo. Ya, desde este primer momento, necesitas a un asesor para que realice por ti estas gestiones previas.

La Revista de la Seguridad Social subraya que hay 5 pasos imprescindibles para darse de alta de autónomo en nuestro país.

El primer paso es acudir a la Agencia Tributaria e inscribirse en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), en el epígrafe que corresponda a la actividad que vas a realizar. En esta misma visita, deberás rellenar el impreso 036 e inscribirte en el censo de empresarios.

Acto seguido, debes acudir a la Tesorería General de la Seguridad Social y darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), donde te adjudicarán un código de cotización. Un número identificativo que necesitas para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social y cobrar las prestaciones cuando lo necesites.

En el momento de hacer esta inscripción, debes hacer constar la entidad gestora o la mutua que se encargará de cubrir los riesgos por accidente de trabajo y enfermedad profesional. Este es un paso obligatorio desde el 2007.

Finalmente, deberás comunicar a la consejería de trabajo de tu comunidad autónoma la apertura del centro de trabajo. La dirección de la oficina o del establecimiento desde el que vas a trabajar, en caso de que sea un negocio físico, o la sede fiscal o comercial, si tu trabajo se va a realizar en remoto. Dependiendo de la actividad que realices, es probable que, además, necesites solicitar ciertas licencias a tu ayuntamiento o a tu comunidad autónoma.

Todas estas gestiones, que si tú las realizaras te llevarían más de una semana, te las tramita una asesoría solvente en unos pocos días. Con la seguridad de que el trámite está bien hecho, y que no tienes que adjuntar a posteriori documentos que no aportaste en su momento.

Pagos a Hacienda.  

Uno de los asuntos que más preocupa a los autónomos es estar al corriente de los pagos con Hacienda. Retrasarte o deber dinero a la Agencia Tributaria te mete en una espiral de deuda difícil de contener. Ya que a la cantidad debida se le suman recargos y multas.

El IRPF y la liquidación del IVA son los dos impuestos fundamentales que paga un autónomo. Estos dos pagos tienen retenciones trimestrales y un ajuste anual que se corresponde con la campaña anual del IRPF que Hacienda pone en marcha para todos los ciudadanos.

La gestión del IRPF de un autónomo es mucho más complicada que la de un trabajador por cuenta ajena. El autónomo tributa por rentas del capital, no por rentas del trabajo. Es decir, tiene que informar a Hacienda sobre todos los aspectos que afectan a su negocio. Desde las dimensiones del lugar en el que trabaja y sus gastos energéticos, para algunas actividades, como la entrada y salida de dinero en las cuentas del negocio. Recuerdo que mi padre, que trabajaba por cuenta ajena para una empresa, se hacía él mismo la declaración anual del IRPF. Yo, como autónomo, lo he intentado hacer alguna vez y no he sido capaz; necesito a mi asesor.

Para Hacienda, en los trabajadores autónomos no hay una diferencia entre la persona física y el negocio. Ambos van indisolublemente unidos. El trabajador autónomo no paga el Impuesto de Sociedades, como sí hace una S.L. (Sociedad de Responsabilidad Limitada). Por lo que el profesional hace frente con sus propios recursos y patrimonio a las responsabilidades económicas que se deriven de su actividad. Una situación que siempre me ha parecido injusta y que se suele traducir en un pago de impuestos proporcionalmente superior a la tributación que realiza una sociedad mercantil.

Por otro lado, tienes que llevar al día la liquidación del IVA, que sigue unos ritmos parecidos a los del pago del IRPF. Pago trimestral y ajuste anual.

Los asesores de Aymar, una asesoría online de Murcia, que trabajan para autónomos de toda España, y que, a pesar de que se constituyeron en el 2025, está formada por profesionales con una larga experiencia en el sector, nos cuentan que el trabajo de un asesor fiscal y laboral no se puede limitar a tramitar los pagos a Hacienda y a la Seguridad Social. Deben realizar un trabajo de optimización de la carga fiscal del autónomo. Estudiando la marcha económica del negocio, para sugerir al emprendedor decisiones y cambios que le ayuden a aligerar la cantidad de impuestos que paga al cabo del año, siempre dentro de la legalidad.

Cotizaciones a la Seguridad Social. 

Esta es otra partida que suelen gestionar las asesorías. Este es un pago que realiza el autónomo cada mes a la Seguridad Social para cubrir su jubilación, la asistencia sanitaria, la incapacidad temporal (baja médica por enfermedad o accidente), la invalidez y, desde hace unos años, la protección por desempleo.

Como nos explica la página web oficial de la Tesorería General de la Seguridad Social, el pago de las cuotas de los autónomos se establece por tramos, calculados en función de la media mensual de ingresos netos del trabajador. Con cuotas que van desde los 205,88 € al mes, para autónomos que declaran que ganan menos de 670 € limpios; hasta 607,35 € al mes, para trabajadores que dicen ganar más de 6.000 € mensuales.

La mayoría de los autónomos optan por pagar las cuotas más bajas, pero esto significa que la base imponible sobre la que se calcula la cuantía de las prestaciones a las que tienen derecho es bajísima; por lo que al final se terminan cobrando pensiones de miseria. Ten en cuenta que si como autónomo pagas de cuota 205,88 o 226,47 € mensuales, es como decirle a la Seguridad Social que tienes un sueldo de 650 o 720 € al mes.

El pago de la cuota a la Seguridad Social es obligatorio, pero el autónomo se inscribe en el tramo que quiere voluntariamente. Para cobrar unas prestaciones dignas, sobre todo en lo que se refiere a la pensión por jubilación, es necesario trazar una estrategia de cotización, teniendo en cuenta lo que el autónomo puede pagar de una manera factible, partiendo de los ingresos netos que le reporta su negocio. En este asunto también te puede orientar tu asesoría de cabecera.

Otro supuesto en el que la asesoría es de suma ayuda es cuando se presenta una incidencia que paraliza tu actividad profesional y no tienes más remedio que recurrir a las prestaciones para tener unos ingresos. Me refiero a una baja temporal por enfermedad, a una baja por maternidad o al cierre del negocio. La asesoría te puede gestionar la solicitud de la prestación, que ya te aviso, es más complicado que con los trabajadores por cuenta ajena.

Gestión de ayudas y subvenciones.

En mi primer intento de emprendimiento, en el que tenía 32 años, un conocido me ofreció traspasarme una tienda a un precio bastante interesante. Recuerdo que me presenté en la sucursal bancaria donde tenía la hipoteca de mi casa y le solicité un préstamo al director de la oficina. Llegué allí con una mano delante y otra detrás y le expliqué con palabras el proyecto que quería emprender. El buen señor me estuvo dando largas sin darme una respuesta durante dos meses. Me acuerdo de que me enfadé muchísimo. Pero visto con el tiempo, comprendo su postura. No presenté ningún documento que justificara el gasto del dinero y, menos todavía, la viabilidad del proyecto. Por lo que el director de la sucursal ya se preveía la probabilidad de que dejara de pagar el crédito hipotecario. Que hasta ese entonces había pagado religiosamente cada mes.

La situación cambió radicalmente dos años más tarde, en la que me ofrecieron una franquicia y la empresa en la que trabajaba me arregló el despido para que pudiera cobrar el paro. En este caso, busqué a una asesoría para que me orientara desde el principio. Ellos mismos me prepararon una memoria y una carpeta con facturas performance, que solicité a la empresa franquiciadora y con la que conseguí capitalizar el paro al que tenía derecho.

Una asesoría te puede preparar un plan de negocio que te sirva de base para buscar financiación. El primer escollo con el que nos encontramos los emprendedores cuando queremos iniciar un proyecto.

La asesoría también te puede orientar para buscar otras fuentes de financiación. Las administraciones públicas reservan fondos cada año para ayudar a los emprendedores a iniciar proyectos de autoempleo. Los autónomos no se benefician de estas ayudas y subvenciones, principalmente, porque no las conocen.

La página web del centro de estudios SURGE habla de algunas de estas ayudas. Por ejemplo, dice que las cámaras de comercio suelen poner en marcha programas de apoyo empresarial a mujeres, que suelen incluir ayudas financieras. Si este emprendimiento se efectúa en el mundo rural, el Instituto de la Mujer facilita ayudas extra. Para todos los nuevos autónomos, las cámaras de comercio ofrecen microcréditos de hasta 25.000 € en condiciones ventajosas.

El campo de las nuevas tecnologías y la innovación es otro sector que cuenta con múltiples ayudas para aquellos que se atreven a emprender. El Ministerio de Ciencia e Innovación ofrece subvenciones a proyectos de I+D+I. Y la Unión Europea destina fondos a emprendimientos tecnológicos por medio de programas como Horizonte.

Esto es solo una pequeña parte. Las asesorías no solo te pueden ayudar a encontrar ayudas públicas, sino que pueden gestionar la solicitud.

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