Roedores e insectos se dejan ver en núcleos urbanos.

Ratas

Una noticia nos ha llamado la atención este verano. Una plaga de ratas ha asolado una playa de Málaga. Se dejaban ver durante el día, se apreciaban las huellas de sus pisadas sobre la arena y se escondían bajo los cascos de los botes de los pescadores. Una escena que corre peligro de volverse habitual.

Lo cuenta el periódico El Debate de Andalucía. El pasatiempo preferido de los vecinos durante la tarde-noche en las inmediaciones de la playa del Pedregalejo, en Málaga capital, era contar ratas. Campaban a sus anchas por las calles, por el paseo marítimo y por la playa. En una noche, indica Enrique Maese, residente en la zona, se podían contar hasta 20.

“Son más grandes que los gatos” – dice Mari Ángeles Vázquez, otra vecina – “y el peligro está en que no sabemos si morderán.”

Parece que uno de los detonantes de esta plaga es la presencia de contenedores de basura cerca del arenal de la playa, así como papeleras rebosantes de residuos, donde una parte cae al suelo.

Para las ratas, aquella playa se ha convertido en un paraíso. Comida en abundancia y total impunidad para moverse por donde quieran. Si alguna vez han tenido temor de cruzarse con el hombre, de ser vistas, en este caso lo han perdido por completo. Tanto es así, que es habitual verlas incluso de día, a pleno sol.

Los vecinos denuncian la inacción del ayuntamiento. Dicen que no han tomado las medidas necesarias para erradicar la plaga. Empezando por cambiar la ubicación de los contenedores de basura. La escena ofrece una imagen desastrosa de la ciudad. Una playa abarrotada de ratas en lo que se supone que es un destino turístico. Y lo peor de todo. Es un peligro para los vecinos.

Aunque sin llegar a los extremos de la playa del Pedregalejo, la presencia de roedores e insectos en los núcleos residenciales es una realidad que existe. Nos asomamos a este problema de salud pública de primera magnitud.

Las ratas.

Existen diferentes razas de ratas y algunas de ellas cohabitan con el hombre desde hace milenios. Pero sin duda, señala el Centro Veterinario Ciudad de los Ángeles, de Madrid, que la rata parda, también conocida como rata de alcantarilla, es la reina en la adaptación urbana.

Vive en el alcantarillado de las ciudades y en zonas húmedas. Son más grandes que otras especies y su cola es más pequeña que su cuerpo. Salen a la superficie en busca de comida o porque la colonia se ha sobredimensionado. No caben tantos ejemplares en la superficie que antes ocupaban. Uno de los problemas que entrañan estas ratas son las enfermedades contagiosas que transmiten por medio de la colonia de parásitos que habitan en su pelaje. Su mordedura o arañazos también provocan infección, y pueden contaminar alimentos y espacios con sus excrementos y con su saliva.

Una rata que se ha asentado en nuestras ciudades procedente del campo es la rata negra. Vive en los tejados y en las copas de los árboles. Es de un tamaño inferior al de la rata parda. Y su cola es más larga que su cuerpo. Aunque es menos agresiva que la rata de alcantarilla, su mordedura, arañazos, saliva y excrementos también transmiten enfermedades.

Uno de los peligros de estos roedores es su alta capacidad para reproducirse. El manual veterinario MSD señala que el periodo de gestación de una rata es de 3 semanas. En cada camada suelen tener entre 6 y 18 crías. Una rata hembra puede quedarse embarazada a las pocas horas de haber dado a luz. Las hembras pueden tener hasta 6 u 8 camadas al año.

Esto explica cómo las ratas, cuando han encontrado un lugar propicio en el que quedarse, pueden formar colonias numerosas en poco tiempo.

Los ratones domésticos.

Un roedor que puede asentarse con cierta facilidad en nuestros hogares es el ratón doméstico, o Mus musculus. Es mucho más pequeño que una rata y más escurridizo. Mide entre 6 y 11 cm de longitud y pesa menos de 32 gramos. Puede instalarse con soltura en el interior de las viviendas. En falsos techos, en la despensa o incluso detrás de electrodomésticos como el frigorífico.

La relación del ratón con el hombre viene de lejos y está motivada porque somos un gran proveedor de alimento. Los ratones empezaron invadiendo los graneros. En esa expedición por adentrarse en los dominios del hombre, descubrieron los hogares. Los cuales le proveían de comida solo por los alimentos que el hombre deja a la vista: el pan, las legumbres, las verduras, el queso. La saliva y el orín de un ratón pueden contaminar un alimento con relativa facilidad. Solo con que entren en contacto.

Uno de los problemas recientes que se han apreciado en los ratones domésticos, señala Infobae, es que han sufrido mutaciones genéticas que los hacen inmunes a los medios tradicionales de extinción. En concreto, a los venenos contra ratones. Esta afirmación se deduce de un estudio realizado por la Universidad Rutgers, en EE. UU., publicado en abril del 2026. En el que, tras analizar ratones domésticos de diferentes ciudades como Nueva York, Filadelfia y Washington D.C., se ha descubierto que el 84% de los ratones analizados portaban una mutación del gen Vkorc1, lo que los hace inmunes a la acción anticoagulante de los venenos tradicionales.

Un problema que complica el control de la población de estos roedores.

Las cucarachas.

Un insecto que con facilidad puede invadir nuestros hogares y negocios, y que genera una imagen insana, son las cucarachas. A algunas personas les produce repugnancia, y no es para menos. Las cucarachas pueden transmitir la salmonelosis, la listeriosis, la infección por E. coli y hasta la disentería, el cólera o las fiebres tifoideas.

Cuenta el suplemento de salud 20 Bien que las cucarachas no son vectores de enfermedad, sino transmisores mecánicos. Expanden decenas de microorganismos patógenos por todos los lugares por los que se mueven. Se sabe que una sola cucaracha puede transportar hasta 40 bacterias distintas en su cuerpo, todo esto sin contar virus, hongos y protozoos.

El caparazón de una cucaracha puede arrastrar suciedad que ha retenido de las superficies por las que se ha desplazado. Al mismo tiempo, puede comer un producto contaminado, cuyas bacterias perviven en su cuerpo y expulsan al exterior a través de heces y vómitos. Muchas veces imperceptibles.

Los técnicos de Control Plag – Sanidad Ambiental, una empresa de control de plagas de Almería, con más de 23 años de experiencia y especializados en la eliminación de cucarachas, insisten en que hay que prestar especial atención a la limpieza y mantenimiento de las tuberías. Pues esta suele ser una de las principales puertas de entrada de las cucarachas en los hogares. Del mismo modo, se deben esterilizar rincones húmedos, oscuros y sucios. Puesto que son los lugares elegidos por estos insectos para esconderse y criar.

Tendemos a asociar las cucarachas con la suciedad, pero lo cierto es que cuando estos animales han colonizado una zona, y con ello nos referimos a una finca, un edificio, una calle o una manzana, pueden extenderse a cualquier vivienda en busca de alimento, aunque esté limpia.

Medidas para prevenir las plagas de roedores y cucarachas.

Cuando percibimos una plaga, lo mejor es llamar a una empresa especializada. Ellos tienen medios más adecuados para exterminar a estos animales que cualquier solución doméstica que podamos utilizar. Aunque la irrupción de algunas de estas plagas es imprevisible, podemos tomar algunas medidas para prevenirlas. Estas son algunas de ellas:

  1. Mantener los alimentos fuera del alcance de los animales. Los alimentos deben conservarse en recipientes cerrados y resistentes, evitando dejar comida expuesta durante mucho tiempo. También conviene prestar atención a migas, restos de comida y productos almacenados en despensas, ya que pueden convertirse en un reclamo para roedores y cucarachas.
  2. Eliminar correctamente los residuos. La basura puede atraer rápidamente a este tipo de plagas, especialmente cuando contiene restos orgánicos. Es recomendable utilizar cubos con tapa, mantener las bolsas bien cerradas y no acumular residuos durante demasiado tiempo. En negocios y comunidades, esta medida adquiere todavía más importancia.
  3. Evitar acumulaciones de agua y humedad. Ratas, ratones y cucarachas necesitan encontrar agua para sobrevivir. Por ello, es conveniente reparar grifos o tuberías que goteen, solucionar filtraciones y evitar recipientes con agua estancada. También resulta importante controlar la humedad en sótanos, cocinas, baños y zonas poco ventiladas.
  4. Cerrar grietas, agujeros y posibles accesos. Los pequeños huecos en paredes, puertas, ventanas, tuberías o sistemas de ventilación pueden convertirse en puntos de entrada. Revisar periódicamente estas zonas y sellar las aberturas dificulta que los animales accedan al interior de viviendas, locales, almacenes o comunidades de vecinos.
  5. Mantener una buena limpieza y orden. Aunque hemos dicho que la limpieza no es una garantía al 100%, una limpieza frecuente permite eliminar restos de comida que atraigan a estos invasores. Además, conviene evitar la acumulación de cajas, materiales y trastos viejos que pueden proporcionarles un lugar seguro en el que esconderse.
  6. Tener mascotas. Las mascotas como los gatos y los perros han actuado siempre como una medida preventiva y disuasoria frente a la invasión de otros animales no deseados. En especial, los roedores. En este sentido, no debemos desestimar su papel. Ambas especies de mascotas son cazadores en potencia, y pueden mantener las plagas lejos de nuestra vivienda o negocio.
  7. Revisar periódicamente la vivienda. La prevención también requiere observar posibles indicios de presencia de plagas, como excrementos, malos olores, envases roídos, manchas u otros insectos. Detectar estas señales a tiempo permite actuar antes de que la población aumente y el problema resulte más difícil de controlar. Aunque recurramos a profesionales, abordar el problema en los inicios es más fácil de resolver que cuando está más avanzado.

Las plagas en los negocios.

Un cuidado especial requiere el tratamiento de las plagas en los establecimientos comerciales. Sobre todo si están relacionados con la alimentación, la hostelería o el alojamiento de huéspedes. Descubrir señales de presencia de plagas en un restaurante, un bar, un ultramarino o un hotel puede ser suficiente para arruinar la reputación del negocio.

Estos comercios son atractivos para estos animales invasores. Puesto que les provee de una gran cantidad de alimento. Bien por la presencia de víveres al descubierto (cocinas y despensas) o por la alta concentración de residuos.

En este tipo de negocios, las plagas adquieren la dimensión de problema de salud pública. La capacidad de extender una intoxicación producida por la contaminación de una plaga, se multiplica exponencialmente. ¿Cuántos clientes pueden comer al día en un restaurante? ¿Cuántos huéspedes pueden alojar un hotel durante una temporada? ¿Cuántas personas pueden ir a comprar a una tienda de alimentación? Si lo miramos fríamente y después evaluamos la cantidad de personas que han entrado en contacto con estos compradores, la cifra puede resultar sobrecogedora.

Ya hemos visto que roedores y cucarachas pueden propagar enfermedades que se extienden con cierta rapidez, como la salmonelosis o la listeriosis, y otras de cierta gravedad como las fiebres tifoideas o el cólera. Por lo que la eliminación y prevención de plagas no es una cuestión baladí.

Tanto es así, que el plan de control de plagas es una obligación para los establecimientos de restauración, tal y como señala el blog de la cadena de proveedores para hostelería Supercash.

Todo bar y restaurante debe disponer de un plan de control de plagas documentado, acorde con la normativa DDD (Desinfección, Desinsectación y Desratización) de su comunidad autónoma, incluido en el sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) del establecimiento. No tenerlo se considera una infracción grave en cualquier inspección efectuada por inspectores de sanidad de la comunidad autónoma.

Además, se deben realizar controles y acciones de desinfección periódicas realizadas por empresas especializadas en control de plagas. Las cuales deben emitir el informe y certificado correspondiente.

Respecto a la cantidad de acciones de desinfección profesionales de un local no hay una medida estricta, señala Supercash, y quizás esto sea un error. Pero en los hechos, la mayoría de bares y restaurantes con una actividad normal suelen realizar entre 4 y 12 tratamientos anuales.

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