La otra cara de la industria farmacéutica

Si existe una industria cuya imagen está muy perjudicada, es la farmacéutica. Sus presiones a los estados para beneficiarse de ayudas, las subidas de precios de medicamentos, y su idea de desarrollar medicamentos para el rico calvo, en lugar de para las enfermedades de los pobres, han mortificado a esta industria.

Pero por qué no se regula más el sector para que haya un control efectivo sobre el desarrollo de este sector. Pues bien, por un lado, porque nuestro sistema económico es bastante liberal, y las incursiones de los Estados en los sectores privados levantan ampollas. Pero sobre todo porque este sector es muy importante a nivel social y financiero.

Las empresas farmacéuticas se conocen por ser gigantes multimillonarios con capacidad para moldear la sanidad, ya que dependemos de sus medicamentos cada vez con más frecuencia. Y gracias a este hecho la industria farmacéutica es muy rentable para los inversores. Y solo hace falta mirar a las cifras del sector para darse cuenta de esto.

Según un reciente estudio de Quintiles IMS, que trata sobre el crecimiento del mercado de la farmacia española, solo en el mes de mayo el mercado farmacéutico creció un 4,4% en valores y un 2,1% en unidades. Esto acumula una tendencia de crecimiento que llega a un 4,3% en valores y 1,4% en volumen.

La expectativa de unas altas rentas derivadas de la inversión en el sector farmacéutico no permite que se haga presión para exista un control que evite las tropelías de algunos laboratorios farmacéuticos, que hinchan sus precios o que ocultan posibles efectos secundarios en los controles sanitarios.

La necesidad de los laboratorios farmacéuticos

El científico y periodista Javier Sampedro publicó a principios de junio un artículo titulado “La cara luminosa de la Big Pharma”. Este artículo es muy claro en su contenido, y se aleja de tecnicismos para relatar una idea fundamental: “los gigantes farmaceúticos están creando vacunas innovadoras y eficaces”

Javier Sampedro viene a explicar cómo la historia y los casos particulares puede generar una visión de lo mala y perjudicial que puede ser la industria farmaceútica en algunas ocasiones. Pero no hay que quedarse con esta visión, sino que hay que mirar un poco más profundo dentro de la historia y de la sociedad, ya que “si un hada buena destruyera ahora mismo la Big Pharma, se habría cargado la mitad del avance de la medicina”.

No podemos meter en un mismo saco a todos los científicos que apuestan por investigar en los grandes laboratorios. Y en cierta parte tampoco se puede juzgar a estos últimos, porque invierten mucho tiempo en la investigación y desarrollo de nuevos fármacos que a la hora de los ensayos clínicos se estrellan.

En mi opinión no se puede generalizar con todos los laboratorios, ya que existen en nuestro país laboratorios farmacéuticos que invierten mucho esfuerzo y dinero por desarrollar vacunas y medicamentos para uso humano, que aporten algo positivo para toda la sociedad de hoy en día.

Entre otros laboratorios, destaca Probelte Pharma, un laboratorio biofarmacéutico investigador y fabricante de vacunas terapéuticas de uso humano, ubicado en Murcia y creado en 1995. Este laboratorio eficiente y competitivo, y en vías de internalización, mantiene un compromiso permanente de avance en la investigación biomédica, persiguiendo siempre el objetivo de crear productos de máxima calidad y eficacia. Para ello tienen su propio departamento de I+D+i, centrado en el desarrollo farmacéutico, investigación biotecnológica e investigación clínica.

Para finalizar me gustaría dejar claro el sentido de este artículo, no podemos fijarnos solo en la cara “fea” del sector farmacéutico, porque como toda moneda cuando gira tiene otra cara. No voy a decir que no se tenga que mejorar el sector, pero sí que es cierto que los avances en fármacos son necesarios, y que debe de existir un equilibrio de intereses.