Garantía legal y recambios, dos obligaciones empresariales

Dado que hoy en día la obsolescencia programada está en todos los productos que compramos, es importante diferenciar entre un defecto de fabricación o rotura que entra dentro de la garantía legal, de un defecto que no cubre la garantía legal. En este aspecto hay mucha confusión debido a que no se informa de manera adecuada.

Pues bien, la Ley a la que hay que regula todo el tema de la garantía legal es la Ley de Consumidores y Usuarios. A pesar de lo que se pueda pensar, esta ley protege en gran medida al consumidor y usuario, a la vez que ordena a las empresas a realizar o no realizar ciertas actividades.

Existe mucha normativa respecto a la garantía, dado que en cada sector profesional hay situaciones que deben de ser individualizadas para que haya una seguridad jurídica estable. Por ejemplo, hay una regulación específica para los vehículos de motor, que por ser estos productos de características especiales, no pueden regirse para las normas generales.

Además hay que tener en cuenta las normativas europeas que son de aplicación directa al ordenamiento jurídico. De hecho la actual Ley de Consumidores y Usuarios, es una transposición de una normativa comunitaria. Saber que un bien se rige por una normativa europea podrá sacar de más de un apuro a una empresa.

Entrando ya en el objeto de este artículo, hoy queremos aclarar el concepto de garantía legal, dado que existen muchas dudas al respecto, y el conocimiento de este concepto puede solucionar problemas. Además hablaremos sobre la obligación de las empresas de suministrar piezas de recambio, algo que hoy en día se está dejando de realizar con más frecuencia para comprar nuevos productos.

Concepto de garantía legal

La garantía legal es una protección es la obligación que tiene el vendedor o fabricante de un bien o servicio para asegurar el buen estado y correcto funcionamiento de un producto para el uso o actividad que se le supone. La información sobre la garantía legal deberá estar escrita en documentos duraderos, de manera clara y precisa, huyendo de enunciados dudosos o difíciles de entender.

No hay que distinguir la garantía legal con la garantía comercial. La garantía comercial es aquella que se ofrece de manera voluntaria por el fabricante o vendedor, y que mejora la garantía legal. Este tipo de garantías son ofrecidas por muchas empresas, que buscan demostrar que su producto es mejor que el de la competencia porque dura más tiempo.

Existe una acción determinada para el cumplimiento de lo dispuesto en la garantía legal, que prescribe a los seis meses desde la finalización del plazo de garantía. Es decir, si un producto o servicio tiene una garantía de 2 años, la acción para reclamar el cumplimiento de la garantía prescribirá a los dos años y seis meses.

Tiempo que una empresa está obligada a proveer repuestos

Tal y como dice la Ley de consumidores y Usuarios en el apartado en el que regula los servicios posventa, las empresas tienen que ofrecer repuestos durante un plazo mínimo de cinco años a partir de la fecha en que el producto deje de fabricarse. Este plazo de cinco años puede parecer poco, ya que en productos como calderas de gas, vehículos o televisores, el plazo de vida es mucho superior.

Pero no hay que asustarse, ya que existen muchas empresas que fabrican repuestos para los productos originales. Estos repuestos encajan perfectamente en los productos, y si siguen las normativas europeas, no tienen porque ser un impedimento para que la garantía legal siga en vigor.

Un ejemplo de empresa que fabrica repuestos es TapadelWater, una empresa que fabrica tapas de WC a medida sin importar si el modelo de váter está o no descatalogado. Estas tapas de wáter se fabrican a medida y son 100% adaptables. De esta manera no hay porque cambiar un bien si tienes un producto de recambio.

En conclusión, hemos visto las diferencias entre la garantía legal y la garantía comercial. Y también hemos visto que los fabricantes pueden dejar de fabricar recambios después de un cierto tiempo, y están en su derecho de hacerlo, lo que no quita que se puedan poner recambios perfectamente compatibles.