¿Cómo limpiar y devolver el brillo al acero inoxidable?

La gran calidad en cuanto a durabilidad y resistencia del acero, combinado con su apariencia, la cual ofrece una estética muy agradable al entorno, hace que este material sea perfecto para fabricar la mayoría de herramientas y mobiliarios para variedad de lugares, siendo uno de los más comunes, las cocinas industriales.

Esto también es debido a su alta resistencia a la corrosión originada por la humedad, el agua, las sales y otros elementos altamente corrosivos que podemos encontrar en este tipo de ambientes.

Sin embargo, a pesar de ser tan resistente, al igual que cualquier otro material, necesita de una adecuada limpieza para conservar sus cualidades, la cual debe realizarse antes, durante y después del servicio. Además, ya que en estos lugares se suelen manipular alimentos, la limpieza del espacio garantizará la salud de los comensales, sobre todo en estos tiempos donde hay que tener un cuidado excesivo sobre los focos de contagio del Covid 19.

Por desgracia, la limpieza de las herramientas, utensilios y mobiliarios fabricados en acero inoxidable puede llegar a ser una actividad muy complicada, en especial si estas están expuestas a la actividad propia de una cocina, donde suele haber grasas y aceites.

Así que para ayudarte a esta labor, los especialistas en mobiliario de acero inoxidable de Danvimet nos comparten el paso a paso del proceso. Sigue leyendo.

Consejos para limpiar el acero inoxidable

Como dijimos anteriormente, la durabilidad y brillo ofrecida por este material no es inmune a los efectos de los restos de comida, grasa y aceites que ensucian su superficie y hasta pueden mancharla o corroerla si no se le hace una limpieza correcta.

Por esto, debemos realizar una limpieza concienzuda de estos materiales al menos tres veces al día. Para esto, existen productos en el mercado los cuales son diseñados para limpiar de manera efectiva este metal, sin causarle daños ni disminuir su vida útil.

Además, deberás aplicar algunos consejos para que la limpieza se te haga más fácil y obtengas resultados mucho más satisfactorios:

Usa agua caliente

Este es uno de los puntos clave de la limpieza del acero inoxidable, ya que el agua caliente arranca de manera mucho más rápida y fácil la grasa o restos de comida adheridos a su superficie. De esta forma, no tendrás que frotar demasiado fuerte con la esponja, pudiendo rayarlo o quitarle su brillo característico.

Aplica mantenimientos de manera frecuente

Se debe hacer una limpieza frecuente, incluso si los materiales no han sido utilizados. Para esto, nos servirá un paño húmedo para los utensilios, ollas y herramientas fabricadas en este material. Así, no solo los mantendrá impecables, sino que evitará que se manchen o pierdan su brillo a causa de la humedad del ambiente o del calor.

Sácales brillo

La mejor forma de mantener el brillo propio de este material, luciendo siempre impecable y pulcro es limpiar estas superficies con una mezcla a base de bicarbonato.

Mezcla el bicarbonato con una porción de limón y agua a temperatura ambiente. Luego, humedece un paño con la misma y frota la superficie. Verás que los resultados serán sorprendentes.

No utilizar productos que debiliten su superficie o la maltraten

Existen productos destinados a la limpieza profunda que no es recomendable usarlos para lavar o limpiar herramientas, o mobiliario de acero inoxidable, ya que debido a su forma, componentes o porcentaje químico pueden causar daños graves sobre su superficie, como arañazos o corrosión.

Entre los productos que se deben evitar a la hora de limpiar o lavar cualquier equipo o herramientas fabricadas en acero están:

  • Detergentes en polvo
  • Esponjas de acero
  • Limpiadores de plata
  • Desinfectantes y jabones clorados

Esto porque, aunque dichos productos son muy efectivos para el lavado de cualquier tipo de utensilio, si que pueden causar arañazos, ralladuras o corrosión al entrar en contacto con el acero inoxidable.

La campana de la cocina: un reto de limpieza

De todo el mobiliario que podemos encontrar en la cocina, no hay nada más difícil que limpiar que la campana, ya que es la primera que absorbe toda la grasa que se produce en el ambiente.

Sin embargo, es importante hacer una limpieza profunda que garantice las buenas condiciones de esta parte tan fundamental y herramienta más que necesaria en toda cocina industrial (o domestica).

Para mantenerla en buenas condiciones, es muy importante hacer lavados profundos y limpiezas frecuentes que eviten cualquier deterioro.

Así, tienes a tu disposición diferentes métodos de limpieza, de los cuales te explicaremos uno que garantiza mayor efectividad y resultados mucho más satisfactorios:

  1. Desconexión eléctrica

Ya que la seguridad va ante todo, lo primero que debes hacer es desconectar la parte eléctrica de la campana, para evitar cualquier accidente.

2. Desmontaje parcial o total

Luego tendrás que desmontar parcialmente las partes que tienen contacto con la grasa o desmontarla por completo, si lo que quieres es hacer un lavado profundo.

3. Desensamble de las partes

Al desmontar las parte, se debe tener cuidado de los bordes filosos, por lo que es recomendable usar guantes o en caso de no contar con ellos, un paño húmedo. Así, se debe retirar las partes de mayor tamaño con el paño húmedo y luego proceder a limpiarlas.

4. Aplicación de productos desengrasantes

Después de retirar sus partes, se debe aplicar sobre la superficie de las mismas un desengrasante que no contenga alto porcentaje de cloro, por varios minutos.

5. Mojar con agua caliente

Después de varios minutos con el desengrasante, se debe aplicar agua caliente para que la grasa más adherida se despegue de la superficie. Luego, aplica agua y jabón y pasa un cepillo de cerdas suaves para remover las manchas y la suciedad presente.

6. Limpieza interna

Luego de hacer la limpieza en el exterior de la campana, debes pasar un paño humedecido con desengrasante por su interior para eliminar cualquier residuo de grasa, evitando hacer contacto con el motor del extractor.

7. Pulir su superficie

Para finalizar, luego de secadas y reensambladas las partes ya limpias, se procede a darle brillo a la superficie de toda la campana.

Aquí es cuando debes aplicar la milagrosa mezcla de bicarbonato, limón y agua de la que te hablamos en el punto anterior, pasándola con un paño por toda la superficie. Así lograrás obtener una campana extractora limpia y reluciente, con apariencia nueva.